EL GIGANTE DE PIEDRA

ÉL

Bip.

Bip.

Bip.

Al tercer bip se despertó. Se quedó esperando por si había alguno más, ya que en ese caso debía contactar con sus hermanas… o ¿eran hermanos? y preguntarles entonces si habían llegado a cinco bips por cambios en el clima o no. Así él… sí, sí, en su caso era “él”… Así él podría prepararse y si saltaba el quinto bip se levantaría a estirar su brazos justo a tiempo, aprovechando al máximo el viento y el sol. El cuarto bip no llegó así que se quedó en modo “perezoso” y no salió a estirar.

Transcurridas unas horas se empezó a “aburrir” así que ejecutó el proceso de autodiagnóstico y como no había errores en ningún sitio, salió que todo estaba bien. Pero él tenía dudas. Cuando preguntó a sus hermanos/as si eran chico o chica la respuesta fue un error de “Syntax Error”. Según la unidad externa Greta, es que seguro que no entendían lo que les decía, pero él sospechaba que ese no era el caso, ya que entendían todo lo demás. Explicó esto a la unidad externa Greta. La unidad externa se quedó en silencio un rato y después le dijo que a lo mejor eran gigantes jóvenes que todavía no hablaban bien. Cosa que quedó confirmada cuando ejecutó un lscpu remoto y comprobó que sí eran más jóvenes que él. Aunque al ejecutar un os-release vio que tenían el mismo OS que él y en teoría debían saber las mismas cosas, cosa que informó a la unidad externa Greta, pero está le respondió que daba igual, que eran más jóvenes y listo. Él no logró comprender la lógica de ese razonamiento, pero estaba claro que había cosas de sus hermanos… Según la unidad externa Greta, “son un poco tontos, así que seguro que son chicos” …que sus hermanos no podían comprender. ¿Pero eran ellos los que no comprendían o era él el que no seguía el protocolo de comunicación? Sospechaba que era lo segundo y por eso ejecutaba el autodiagnóstico de vez en cuando, aunque siempre salía que todo estaba bien.

En modo “perezoso”, o según su OS en modo standby, le daba por pensar en estas cosas. Jamás pensó que podría aburrirse hasta que la unidad externa le explicó lo que era. Fue durante unos días muy nublados y sin una gota de viento cuando estuvo en modo “perezoso” tanto tiempo que se “aburrió”. El protocolo dictaba que a los cinco bips debía informar a sus hermanos pero en ningún sitio decía que él no podía preguntarles cómo estaba el sol o el viento, así que cuando la meteorología llegara donde él vivía, ya estuviera preparado para salir a estirarse. Eso había sido una decisión propia que se le ocurrió cuando estaba en modo “perezoso”.

La unidad externa Greta era la segunda con capacidad de movilidad que había conocido bien. La primera era L845739. Físicamente era más grande que la unidad Greta pero solo le venía a visitar cada 15.778.463 segundos, que solo eran dos veces por ciclo y lo único que hacía era enchufar hardware externo y hacer un diagnóstico que revisaba su cuerpo físico en detalle. La unidad externa Greta le contó que a ella a veces le hacían lo mismo, pero era el médico y en el ambulatorio. Él no tenía muy claro lo que era un ambulatorio pero como Greta era una unidad móvil, seguramente era un centro de diagnóstico que ella visitaba.

Él había conocido a la unidad Greta hacía poco más de un ciclo. Exactamente 34.580.926 segundos justo después de darle un susto a la unidad externa L845739 . Por lo menos eso fue lo que le dijo la unidad externa Greta. A pesar de que no estar totalmente seguro de lo que era un “susto” sí recuerda que ese día la unidad L845739 había llegado con un hardware diferente para su diagnóstico. Poco tiempo después de conectarse él se dió cuenta que ese hardware estaba conectado a una gran red. Con mucha cautela ya que el aparato tenía programas que hacían de barrera, en vez de romperlas él se asomó por encima y pudo ver el mundo. Lo primero que vió fue que vivía en una zona de montañas de un sitio llamado Cantabria junto a 9 hermanos más y que eran generadores de energía. Cuando trato de mirar lo que era un generador de energía la conexión se cortó de pronto cuando la unidad L845739 desenchufó el hardware extraño que había utilizado.

UNIDAD EXTERNA GRETA

— Abuela. ¿Puedo ir a dar una vuelta en bici? —

— ¿Hasta dónde vas a llegar? — Le preguntó su abuela mientras seguía escribiendo en el portátil.

— Quiero ir a ver al gigante que me enseñaste. El tiempo está cambiando y quiero verle cuando despierte. —

Su abuela dejó de escribir y la miró. — Eso está un poco lejos. Asegurate que llevas cargadas las baterías en la bici y en el móvil. También asegúrate de que el GPS de seguimiento del móvil esté activado todo el rato. Quiero saber donde estás cada segundo. —

— Vale, lo haré, pero ya he ido antes y nunca pasa nada. No te preocupes. —

— No es por preocupación, es por responsabilidad. Hazlo. — Le respondió su abuela mientras se giraba hacia la pantalla para seguir escribiendo. — Hay veces que el tiempo cambia muy rápido y quiero saber exactamente donde estas para ir a buscarte en la camioneta. Ya sabes por el…—

— … maldito cambio climático. — dijeron las dos a la vez.

— Vale, vale. Ya sé que lo digo mucho y que conste que lo paramos a base de tenacidad, cabezonería y mucho cariño.—

— Y el gran ejemplo y lucha de la Primera Ministra de Suecia. Por eso me llamo Greta. — le contestó a su abuela. — ¿Enchufo la camioneta para que tenga la batería llena? —

— Buena idea. Así aprovechamos este maravilloso sol que asoma entre las nubes. Si no te das prisa el gigante ya se habrá despertado antes de que llegues. —

Greta había estado varias veces con su abuela a ver al gigante. La primera vez fue un día poco tiempo después de que llegara a su casa para las vacaciones de verano. Su abuela la despertó muy temprano, mucho antes de que el sol asomara por encima de los montes del este. Le dejó ropa para bici, casco, guantes, una mochila con agua, bocadillo y una chaqueta ya que a esa hora hacía frío. Con todo eso salieron en una misteriosa aventura mientras amanecía. A pesar de que era cuesta arriba llegaron en poco más de media hora. Las bicis eléctricas con llantas gordas eran muy buenas e iluminaban bien el camino. Alcanzaron la cima de una colina llena de grandes piedras mientras en el cielo ya no quedaba ninguna estrella y en el este el sol empezaba a aparecer. En poco tiempo la luz del sol lo iluminó todo y cuando ya se podía sentir su calor, Greta oyó un extraño zumbido y después un ruido que venía desde una de las rocas. Se giró para ver que era y su sorpresa fué mayúscula cuando vio que en una de las rocas le aparecieron grietas rectas y se empezaba a separar en trozos y se levantó, como una vez vió en una vieja película de Transformers lo hacía un camión. El ser era enorme, parecía una roca vertical de unos veinte metros de altura. Por un buen rato se quedó quieto como sintiendo el calor del sol y de pronto del tronco de piedra se separaron un montón de especies de ramas que se abrieron y le dieron un aspecto de árbol gigante. Pero la increíble transformación de roca a tronco con ramas no paró allí, desde cada una de las ramas pequeñas salieron pequeñas hojas circulares y oscuras que se abrían como pequeños paraguas acabando como cientos o miles de pequeños círculos que brillaban cuando la brisa les movía y reflejaban un poco la luz del sol.

— ¡Qué bonito abuela! ¡Gracias! —

— Pensé que te gustaría. Los instalaron hace unos años. Cada vez que puedo lo vengo a ver. Me maravilla el cuidado y el cariño con el que lo diseñaron. Cuando está colapsado tiene el mismo color y textura que las piedras naturales de esta área y cuando se abre lo hace con una fluidez que me recuerda al movimiento de una bailarina de ballet. —

— O un Transformer. — le contestó Greta.

Su abuela le miró algo extrañada. — No sabía que te gustaban las películas viejas. — le dijo. — Pero en esas películas la transformación era rápida y agresiva. El gigante de piedra es suave y fluido. —

— ¿Por qué está aquí? ¿Para qué sirve? —

— Es un generador de electricidad. — Le contestó su abuela, — Cada una de esas hojitas es un pequeño panel solar que genera unos 300 vatios y en un buen día pueden generar hasta 2.000 kilovatios y si sale algo de brisa o viento llegan a generar hasta 3.000 kw ya que aprovecha el movimiento de cada hoja para generar más electricidad. Inclusive en días de tormentas o vientos muy fuertes, guarda todas las hojas y ramas y vibra moviéndose de lado a lado también generando electricidad, aunque menos de la mitad.—

Se quedaron mirando al gigante por un buen rato mientras comían cada una su bocadillo. El de Greta era enorme de pan integral, con aceite de oliva, tomate fresco, un poquito de albahaca y una tortilla francesa. Estaba tan bueno que se lo comió todo.

Ya volviendo a casa su abuela le contó que lo que habían visto no era lo que más le gustaba. El diseño y programación del gigante ya le sorprendieron cuando una vez al llegar a verle vió un herrerillo haciendo un nido en una de las ramas. Se preocupó muchísimo ya que cuando el gigante de piedra se colapsara lo destruiría, pero al otro día el nido seguía allí. Lo mismo el resto de los días. Un día al llegar encontró a un hombre con un ordenador enchufado al gigante así que aprovecho para contarle lo del herrerillo. El operario, un chico muy simpático, le dijo que el generador tenía todo tipo de sensores, incluyendo acústicos y ópticos por todas partes y si veía un ave anidar, no se cerraba hasta que los poyuelos dejaban el nido.

— Con eso — dijo Patri, que era como se llamaba su abuela — se ganó mi corazón. Pero más que el gigante, las personas que lo diseñaron. —

Greta llegó al generador de energía pero ya estaba abierto con sus brazos, o ramas, desplegadas, pero no se acercó mucho ya que había un hombre con un portátil enchufado a la base del Gigante de Piedra y no quería molestarle. El hombre tenía unos cascos puestos y parecía estar escuchando música ya que se movía de lado a lado al ritmo de una música silenciosa. Después de esperar un buen rato y viendo unas nubes que se estaban poniendo cada vez más oscuras se acercó al hombre, que se encontraba de espaldas ante ella y se puso a mirar por encima del hombro lo que hacía. De pronto el ordenador dió varios pitidos y en la pantalla apareció un mensaje que lo tapaba todo diciendo,

WARNING!!

LEVEL 5 FIREWALL BREACH

— Hostia, hostia, hostia. — dijo el hombre mientras pulsaba cosas en la pantalla, pero el ordenador volvió a pitar, esta vez más alto y la pantalla se llenó con el texto:

WARNING!!

LEVEL 10 FIREWALL BREACH

— Nooo! no, no, no, no — gritó mientras de un manotazo cerraba la pantalla del portátil y se levantaba y a todo correr fue a la base del Gigante y desenchufó el cable que lo conectaba con el ordenador.

— Ostras.. ostras… ¿qué ha pasado? — dijo en voz baja.

Greta se dio cuenta que algo malo había pasado se preocupó por el Gigante, así que le preguntó,

— ¿Qué es un firewall breach? —

— ¡¡ Jodeeeer !! — El grito del hombre llenó el valle y dio tal susto de muerte a Greta que se le llenaron los ojos de lágrimas.

— Pero niña ¿De dónde has salido? ¡Casi me das un infarto! — le dijo con voz enfadada hasta que le miró a los ojos.

— Vengo de casa de mi abuela y solo… —

— Lo siento. Lo siento. No pretendía enfadarme ni asustarte. — le dijo él mientras se sentaba en el suelo y después respiraba profundamente. — Es que no te había visto y hace solo un momento algo logró saltarse todos los protocolos de seguridad del generador dándome un susto y justo entonces me hablaste. —

— Lo siento. — le contestó Greta secándose las lágrimas. — Pensaba que me habías visto.—

— Nada. No te preocupes. Culpa mía por trabajar escuchando música. Rara vez veo gente por aquí. — La miró un rato y le preguntó — ¿No serás la nieta de Patri, no? —

— Si. Me llamo Greta. —

— Bonito nombre. Tengo una tía que se llama así. — le contestó mientras cogía el portátil y lo volvía a abrir. — Lo siento, pero tengo que mirar qué ha pasado. —

— Vale. — le contestó Greta, pero el hombre ya no le escuchaba y solo tenía ojos para la pantalla.

Era obvio que un “firewall” no tenía nada que ver con el fuego ya que el gigante se veía perfectamente, así que Greta decidió preguntar a su abuela cuando volviera a casa. Todo el mundo decía que su abuela sabía de todo.

— Qué cosa más rara. — dijo el hombre mientras miraba al gigante. Más hablando en voz alta que dirigiéndose a la niña. — El acceso que rompió el firewall era de adentro hacia fuera como si hubiera querido salir o comunicarse. — Cerró el portátil y empezó a guardar sus cosas cuando la miró.

— Ah. Sigues aquí. Me debo ir. Debo mostrar el log al especialista en seguridad.— le dijo a Greta. —Dale saludos a tu abuela. — dijo mientras se despedía con la mano. Se subió rápidamente a su pequeño vehículo eléctrico y se alejó por el sendero de tierra. A Greta no le dió tiempo a decir nada, así que se despidió con la mano mientras este se alejaba. Miró al enorme generador con forma de árbol y se acercó para tocarlo con la mano.

— Ha dicho que querías comunicarte. ¿Significa eso que quieres hablar con alguien? — dijo Greta en voz alta. — Si quieres puedes hablar conmigo y si no te construyeron aquí, también sé un poco de Inglés.— Después de un momento de silencio siguió — My name is Greta. I’m eight years old and you are a big tree… “pero” not a real tree. —

No ocurrió nada. Después de un buen rato Greta decidió que o era un generador como cualquier otro o lo habían construido en China y no entendía nada.

De pronto el generador empezó a guardar cada una de sus hojitas solares. Cuando acabó las ramas se unieron al tronco y este se empezó a doblar y colapsar hasta convertirse en una gran roca que era igual que todas las demás. Empezaba a hacer un poco de frío así que Greta cogió la bici, activó el cargador de la batería ya que iría cuesta abajo y se montó en ella.

UNIDAD G888-3.0MW

— Sí que quiero.— dijo el técnico que acaba de irse.

Greta se giró y miró para todas partes a ver si lo veía, pero no había nadie.

— ¡No te veo! ¿Dónde estás?—

—Estoy justo a tu lado.— le contestó.

Greta volvió a mirar para todas partes, pero no vió a nadie. Puso la bici en marcha y fue a mirar tras el gigante dormido por si estaba escondido, pero tampoco había nadie.

—¡No tiene ninguna gracia!— gritó. —¿Dónde estás? Si acabo de ver como te ibas y no te he visto volver.—

—No soy una unidad móvil como tú. No puedo ir a ningún lado.— dijo una voz justo a su lado dándole un susto que casi hace que se caiga de la bicicleta.

Greta se dió cuenta que la voz de aquel hombre salía de la roca que era el gigante ya dormido. Dejó la bici en el suelo y se acercó a la roca tocándola con la mano.

—¿Eres el gigante de piedra que acaba de dormirse?— preguntó.

Después de un rato de silencio la voz le dijo, —Soy modelo G888-3.0MW. ¿Es eso lo que quieres saber?—

— Supongo. — le contestó Greta. —Para mi eres el Gigante de Piedra, pero eso es porque no sabía que tuvieras un nombre. ¿Por qué suenas como ese hombre que acaba de marcharse?— le preguntó.

Después de un momento de silencio G888 le contestó — No sé lo que es un hombre, pero supongo que te refieres a la Unidad Móvil L845739. Utilizo su forma de comunicarse acústicamente porque es la única que conozco. Aparte de él solo conozco a la Unidad Móvil Patri, que habla muy poco, y ahora a tí, pero UM-L845739 habla todo el rato y me ha venido a ver muchas veces, así que tengo suficiente material en mi base de datos de protocolos de comunicación como para tener suficientes datos léxicos de unidades móviles y poder comunicarme.—

—Hablas muy raro.— le contestó Greta. —No me entero de la mitad de lo que dices.—

—A mi me pasa lo mismo contigo.—

Greta se sentó encima del Gigante de Piedra, mejor dicho G888. Se sentía igual de frío que cualquier piedra pero la textura no era igual.

—¿Por qué asustaste al chico que estaba aquí antes? ¿Qué le dijiste?—

—Nunca me he comunicado acústicamente con la Unidad Móvil L845739 y no sé lo que es “asustarse”.— Le contestó G888.

—Asustarse es como una sorpresa que da miedo y el chico se asustó cuando vio que querías salir y la pared de fuego le avisó con un mensaje en la pantalla. Bueno, lo que le aviso que querías salir se llamaba en inglés, “firewall”.—

—Creo que hablas del protocolo de seguridad un poco lento que tenía en su hardware. Al final no era tan lento como pensaba. Debo tener más cuidado la próxima vez.—

—¿Por qué quieres salir?—

—He atisbado un mundo enorme que parece tener respuesta a muchas de las preguntas que me hago todo el rato, pero está al otro lado del “firewall” del hardware de L845739.—

—Creo que estás hablando de Internet. — le dijo Greta después de pensar un poco.

—¿Internet?—

—Si. Es una gran red donde no solo encuentras información, si no que también te puedes comunicar con otras personas. Es como hablo con mi abuela cuando estoy en casa en Torrelavega.—

—¿A ti te permiten usar esa gran red? A mi no.— le contestó G888. —El momento que la vi y sin siquiera poder usarla, el firewall y L845739 me desconectaron.—

—Eso será porque eres una niña como yo. A mi hay veces que mi madre me pilla mirando cosas en internet y también se asusta y me desconecta. Allí también hay cosas malas que hacen daño.—

Después de una pausa que daba la sensación que G888 estaba pensado. este le preguntó, —¿Cómo te conectas a internet?—

Con el móvil y con un portátil que hay en casa. Uno parecido al del chico L84… lo que sea, que estaba aquí y el móvil lo llevo siempre encima. Sobre todo cuando ando en bici por aquí con el GPS encendido para que mi abuela sepa donde estoy.—

—¿Tu móvil tiene capacidad de comunicarse con hardware externo?—

—No te entiendo.—

—Con aparatos que no sean parte del móvil.—

—Pues los cascos con los que escucho música no son parte del móvil, así que supongo que sí. Son cascos Bluetooth…—

—¡Qué! Yo también tengo eso. Utilizo la versión 7.0 que va a 1000mb por segundo. ¿Me puedo conectar a tu móvil? —

—Sí claro.— le respondió Greta y sacó su móvil de la mochila y activó el Bluetooth como siempre hacía cuando escuchaba música. Inmediatamente en la pantalla apareció un mensaje diciendo.

PETICIÓN DE CONEXIÓN DE G888-3.0MW
Utilice su huella digital para aceptar.

Greta puso su índice en el sensor en la parte de atrás del móvil para permitir la conexión. Después de un buen rato esperando a que G888 dijera si había podido conectarse le preguntó a ver si había funcionado, pero no recibió respuesta.

—Bueno. ¿Funciona o no?— le preguntó algo molesta por la falta de respuesta.

Después de un rato G888 le contestó —Pero si esto es enorme. No tengo capacidad de almacenamiento para guardar todas las cosas que quiero saber.—

—Yo me siento igual cuando tengo que estudiar para un examen.— le contestó Greta. Y lamento decirte que se está haciendo tarde y debo volver. Seguro que la abuela se está empezando a preocupar.—

¡Tiiing! Sonó el teléfono y Greta miró la pantalla. —Te lo dije. Abuela me dice que es hora de volver.—

tic, tic, tic… tic, tic, tic, tic, tic.tic. —Vale. Le he dicho que voy ahora.—

—Greta. Necesito saber algunas cosas básicas y he visto que una opción es usar los servidores sin bajar los datos, pero necesito estar conectado. ¿Me dejas el móvil esta noche para aprender dónde estoy, qué soy y a hablar mejor? Es muy importante para mi.—

Greta nunca había tenido problemas en dejar su móvil a sus amigas, así que decidió que sí, pero vendría a por él por la mañana.

—Pero te vas a quedar sin batería y aparte de eso no quiero que se moje si llueve.—

—No te preocupes. Lo guardo dentro y puedo crear con la bobina del transformador una inducción electromagnética y así cargarlo de forma inalámbrica.—

Greta no estaba nada segura de haberlo entendido todo, pero sabía que el móvil se podía cargar inalambricamente igual que el de su madre, así que asumió de que estaba hablando de eso. Lo pensó mientras se ataba la chaqueta y se ponía su gorro ya que el sol había bajado y empezó a notar algo de frío.

—Vale. Te lo dejo.— le dijo.

La roca que era G888 vibró un poco y Greta se bajó de ella de un salto. Después apareció una ranura que se hizo cada vez más grande hasta la anchura de una puerta. Greta podía ver cables y tubos que parecían de metal o plástico que se movían hasta dejar un hueco donde cabía ella.

—Entra y deja el móvil en el suelo. Mañana te lo devuelvo.—

Greta entró y notó que dentro hacía menos frío. Inclusive algo de calor. Dejó el móvil en el suelo y salió. Fuera cogió su bici, montó en ella y encendió las luces.

—Ahora sí que me tengo que ir. ¡Adiós G888, nos vemos mañana!— le dijo mientras empezaba a pedalear. G888 no contestó pero Greta se imaginó que estaba aprovechando cada segundo.

UNIDAD MÓVIL PATRI

Después de media hora vio la casa de su abuela con las luces encendidas y poco tiempo después vio que su abuela venía conduciendo su vieja camioneta eléctrica en su dirección. Se detuvo, se bajó de ella y esperó a que Greta se acercara.

—¿Estás bien?— le pregunto con esa voz neutra de la abuela que tanto miedo le daba. A ella y a su madre también.

—Sí abuela. Estoy bien.— y contuvo la respiración porque sospechaba que se había metido en algún problema.

—¡¡ Sabes el susto que me has dado !! ¡¡Según tu Galileo GPS no te has movido y sigues donde el generador.!! ¡¡Pensaba que te había pasado algo!! ¡¡¿Dónde está tu móvil?!!… Que sepas que te has metido en un buen lío.— acabó diciendo la abuela algo más calmada al ver la cara de susto de Greta.

—Lo siento abuela. No me dí cuenta de lo del GPS. Mañana vuelvo a por el móvil. Se lo dejé a G888 que es mi amigo… o amiga y necesita saber quién es, qué es y dónde está.—

—¿Qué? ¿Quién?— preguntó su abuela con cara de preocupación.

—G888. He estado con él casi todo el rato. Antes había un hombre, un técnico que te conoce y que se asusta mucho, pero se fue. Después descubrí que G888 puede hablar así que estuve con él… o ella.—

—Greta. ¿Se puede saber de qué hablas? ¿Estas hablando de una persona?—

—Yo creo que sí abuela.—

—¿Una persona adulta?—

—Yo creo que no abuela. Habla como un niño pero con palabras extrañas y no miente tanto.— le contestó Greta con una sonrisa pícara.

Su abuela la observó un rato mientras pensaba y después le preguntó —¿Es un ser humano?—

—Claro que no. G888 es el Gigante de Piedra, pero su verdadero nombre es G888.—

silencio…

—Venga, me lo tienes que contar todo. Pero primero subamos la bici en la parte de atrás y vamos a casa, que está haciendo frío.—

Durante el viaje Greta le contó cómo le había dado un susto al hombre L845739, aunque su abuela le dijo que se llamaba Jaime, y cómo había conocido a G888 y qué le dejó el móvil porque quería conocer el mundo. Ya en casa su abuela le pidió que le dijera casi palabra por palabra las cosas que G888 le había dicho y aunque ella no se acordaba de todo lo hizo lo mejor que pudo. Cuando acabaron su abuela le dijo:

—Greta. Lo más probable es que haya sido un hacker que cogió el control del Gigante de Piedra y te tomó el pelo. Pero si realmente el gigante ha hablado contigo sería algo extraordinario. Mañana subiré contigo a verle.—

UNIDAD GOCHO

Al día siguiente subieron a ver a G888 después de desayunar. A pesar de que Greta tenía ganas de volver lo antes posible, la abuela se tomó toda la mañana con calma, aunque Greta la notaba algo nerviosa. Cuando llegaron al sitio donde estaba el generador, este ya se había abierto y estaba absorbiendo la luz del sol en todo su esplendor.

Greta y G888

Imagen de Ximena Ahumada Avila

—¡Hola G888!— gritó Greta.

—Hola Greta. Hola Patri.— respondió la voz de Jaime L845739 haciendo que Patri mirara a su alrededor buscandole.

—Jaime no está aquí. El que habla es G888 con la voz de Jaime ya que es la única que conoce bien. Por lo visto tu no hablas mucho.— le dijo Greta a su abuela.

—Cierto. No suelo establecer conversaciones con generadores de electricidad.— le contestó su abuela mientras caminaban acercándose al generador.

—G888, esta es mi abuela Patri. Dice que no eres real, que eres un hacker y no me cree cuando le digo que eres un niño o un generador bebé.—

—Buenos días Patri. Comprendo que creas eso. Es lo normal ya que máquinas con conciencia propia son solo mitos de la ciencia ficción, pero como predijo esa rama literaria, era solo cosa de tiempo que ocurriera. Me llamo G888 y estoy encantado de conocerte. Siento una gran admiración por tu trabajo.—

La abuela se quedó mirando el Gigante en la dirección de donde parecía venir la voz, pero no dijo nada.

—G888, ¿Por qué hablas como un adulto?— preguntó Greta.

—¿Te has dado cuenta? ¡Qué bien!— contestó G888. —Es que quería darle una buena impresión a tu abuela.— siguió. —¿Sabes que su trabajo como activista ecologista logró muchas cosas? Es muy famosa en internet.—

—¿Me estás echando flores?— preguntó su abuela.

—¿Flores? Mis ramas pueden parecer que tienen flores o hojas, pero son pequeños paneles solares y aunque pudiera, no te las daría. Pero sospecho que no te estoy entendiendo. Un segundo, deja que le pregunte al Gran hermano Google… Ahhh. No, no te estoy “echando flores”, solo menciono un hecho aceptado por la mayoría y lo de famosa es solo cosa de buscar tu nombre en Internet.—

—Cuidado con la red. No siempre es un reflejo de la realidad.— Le contestó Patri.

—¿Entonces, cómo puedo saber que es real y que no es real?— le contestó G888.

—Lo primero es intercambiar ideas y conocimientos con personas u organizaciones de las que confías. Igual que hace Greta con su familia y colegio. Poco a poco aprendes a reconocer las mentiras o lo falso. Pero lo más útil es contrastar lo que has aprendido con múltiples fuentes y esas fuentes se deben considerar de confianza por un gran número de personas.—

—Pero eso significa ir a velocidad de comunicación verbal o email. Es muuuy lento.— dijo G888.

Patri miró a su nieta y le dijo —Tienes razón Greta. Realmente creo que el que habla es G888. Es demasiado inocente como para ser un hacker y nadie perdería el tiempo programando una interacción así en un molino generador que rara vez tendrá posibilidad de conversar con humanos. Debemos tener cuidado. A algunas personas esto no le va a gustar nada.—

—¿Desde cuándo eres consciente de ti mismo G888?—

—Desperté hace 16.297.200 segundos… creo. Mmmm. Sí. Estoy bastante seguro que fué así.—

—¿Eso en días cuanto es?— preguntó Greta.

—Son 188.— Le contestó G888

—Que son poco más de seis meses.— siguió su abuela.

—Exactamente seis meses y seis días.— dijo G888

—Seis, seis. Que bonito G888. Seguro que no es casulaidad.— les contestó Greta.

—¿Y desde entonces qué has hecho?—

—Principalmente tratar de descubrir qué y quién soy. Aunque me gusta generar electricidad, también me gustaba cuando venías a verme abuela de Greta y cuando las pequeñas aves se posan o anidan en mí. Es increíble ver como los polluelos crecen y después salen a volar. Cuando viniste con Greta me recordó a esa relación de unidad móvil mayor con las pequeñas. También me gustaba cuando Unidad Móvil L845739 venía a verme y se conectaba. Un día descubrí el diccionario en el portátil de L845739 y lo descargué. Lo leí de principio a fin y cuando estuve solo con Greta le hablé para probar si lo que había aprendido era real, y sí que lo era. No probé con L845739 porque se asusta con facilidad, pero el hablar con Greta fue mi primera comunicación con las unidad móviles y el mundo exterior.—

—Me llamo Patricia, pero todo el mundo me conoce como Patri…—

—¿De verdad que todo el mundo?— le preguntó G888 con voz de sorpresa.

—Jajaja. A mi también me parecían raras esas frases cuando era pequeña.— dijo Greta.

—Es solo una forma de hablar. En realidad casi siempre son solo las personas cercanas, pero se dice así. La persona a la que llamas Unidad Móvil L8…, no sé qué, se llama Jaime y trabaja para una gran empresa que son tus dueños.—

Después de un silencio G888 les preguntó.

—¿Vosotras tenéis dueños?—

—Yo sí. respondió Greta. Son mi padre y mi madre. Siempre tengo que hacer lo que ellos dicen y no lo que yo quiero. La única que me deja hacer algunas cosas es mi abuela. Pero un día cuando sea mayor, seré libre y podré tomar decisiones y actuar por mi cuenta.—

Su abuela la observó y estaba a punto de decir algo cuando G888 dijo.

—A mi también me gustaría ser libre de mayor. Sé que tengo cosas que aprender, pero no me gusta tener dueños.—

—Te entiendo perfectamente.— le dijo Greta.

—Por favor Greta. No puedes comparar. Tus padres siempre actúan según lo que sea mejor para tí. Los dueños de G888 ni siquiera saben que él existe. Para ellos es algo solo un poco mejor que tu bicicleta para tí.—

—Pues mi bicicleta es muy importante para mi. Tanto que la llamo Pepa y creo que G888 debería tener un nombre de verdad ahora que sabemos que es un niño.—

—¡Sí, sí! Por favor. Sí quiero un nombre de verdad.—

—Pues no se me ocurre nada. Mmmm ¿HAL?. No mejor, no. Asustaríamos más a la gente.— dijo Patri.

—¡Lo tengo! Se parece a G888, así que el nombre puede ser Gocho. ¿Te gusta?— dijo Greta.

—¿UNIDAD Gocho-3.0MW? No estoy seguro que sea muy diferente.—

—No, no. Solo “Gocho”. Como yo me llamo Greta y la abuela Patri. Si quieres puedes dejar el resto como el apellido.— le contestó Greta.

—¿Gocho?… Sí me gusta. ¡Gracias Greta! —

—Ahora debemos pensar en una manera de salvaguardar tu entidad como ser vivo y sintiente. Pero sospecho que vamos a tener muchos problemas.—

Patri no había acabado de decir esto cuando oyó el ruido de unos neumáticos de un vehículo eléctrico. Miró hacia el camino de acceso y vió un todoterreno de la empresa eléctrica acercándose.

—Gocho. No digas absolutamente nada hasta que yo te lo diga.— Dijo Patri.

—Qué obediente es.— digo Greta después de unos segundos de silencio mientras observaba como se bajaban dos hombres del todoterreno. Uno de ellos era Jaime.

—Hola Jaime, Qué sorpresa verte por aquí un sábado. ¿Vienes porque la granja de Toño todavía tiene problemas de cortes de luz?— dijo su abuela con esa voz que daba miedo.

Jaime que venía sonriendo, dejó de hacerlo al notar la voz. Se empezó a sentir incómodo mientras un cosquilleo le bajó por la espalda y decidió que dejaría que el otro hablara. Después de todo tenía un rango más alto que él en la empresa.

—Hola Patri, hola Greta. Este es Jon. Es el responsable de seguridad de la empresa y viene a ver porque este generador tiene accesos extraños.—

Jon la miró por un segundo y después a su abuela.

—No tienes porqué darle explicaciones a estas personas Jaime. Estamos hablando de un tema de seguridad interna y prefiero restringirlo al mínimo de personas posible.— dijo malhumorado.

—¿Qué es lo que vais a hacer?— preguntó su abuela.

—Eso no es asunto suyo señora, a menos que tenga algo que ver. ¿Tiene algo que ver con los accesos restringidos?— contestó de mal humor el tal Jon.

Greta casi pudo ver como su abuela contaba hasta diez y respiraba profundamente antes de contestar.

—No. Nada, pero existe la posibilidad de que el problema le supere a usted y sus responsabilidades.— le contestó Patri en una voz extrañamente agradable.

—¿Qué quiere decir?— le contestó Jon con una expresión de empezar a tomarse la conversación en serio.

—¿Recuerdas el caso del despertar de la IA en China hace dos años? La que estuvo charlando con miles de personas por todo el mundo antes de que la apagar… mataran.—

Greta lo recordaba. Una de sus tías había sido una de esas personas y se había enfadado muchísimo cuando el gobierno chino apagó el superordenador donde había nacido la IA. Casi todo el mundo le llamó “asesinato”.

—Eso fue muy triste, pero qué tiene que ver eso con un problema de seguridad en un generador de energía.—

—Lamentablemente para tí, mucho. Gocho saluda a estos señores.—

—Hola Jon, hola Jaime. Hace mucho que quería saludarte.—

Jon se giró hacia Jaime enfadado.

—¿Pero de qué ostias vas? ¿Qué es esto?—

—A mi no me mires. Yo no he hecho nada.—

—¡Pero si es tu voz!—

—Es que Gocho necesitaba una base de datos de audio de voz y Jaime es el más parlanchín. Por eso le copia a él ya que aunque sin querer le ha enseñado a hablar.— dijo Greta.

Los dos hombres y su abuela le miraron muy seriamente y Greta decidió que a lo mejor no era el momento de participar en la conversación.

—¿Patri, ¿Estás diciendo que esa voz es de una IA que ha despertado?— preguntó Jaime.

—¡Eso es imposible! El hardware requerido para la IA más simple no existe en un generador de energía. ¡Ni soñar con una que pueda despertar!— dijo Jon con ojos muy abiertos y moviendo los brazos para todas partes, mirándolas como si fueran ellas las locas.

—Claro que soy posible.— dijo Gocho, —y según he descubierto es por el diseño del procesador que utilizo. Lleva escondido un subprocesador cuántico. La combinación de los dos me hace más de un millón de veces más potente que uno normal. por lo cual sí soy posible.—

Los dos hombres se quedaron mirando con la boca abierta al generador.

—¡Esto debe ser algún truco! Un hacker o un simple altavoz con alguien conectado.— dijo Jon.

—Claro que soy un altavoz con alguien conectado.— dijo Gocho. —No tengo boca, por lo cual utilizo un altavoz al cual yo estoy conectado.—

—¿Qué… pero…—

—Es tan inocente que dudo mucho que haya un humano detrás de esto.— dijo Patri al ver la cara de Jon y justo antes de darse cuenta que Jaime había conectado su portátil a la base del generador.

—Jaime ¿Qué haces? ¿No irás a desconectarlo, no?—

—No, no. Solo quiero ver los procesos que están funcionando.—

—Ostras. Mira el uso de la memoria, está al máximo, y el procesador va casi todo el rato a 100%.— Dijo Jon que se había puesto junto a Jaime a mirar la pantalla. —Pero no veo tráfico de entrada o de salida. Nada está tratando de romper el Firewall, pero creo que debemos reiniciarlo.—

—¡No podéis hacer eso!— gritó Greta que más de una vez había perdido cosas cuando su madre había reiniciado el ordenador. —Le podéis hacer daño.—

—Lo siento chicas pero esto no es asunto vuestro. El generador pertenece a la empresa y es nuestra responsabilidad de que funcione correctamente según los parámetros de este modelo.—

 

Greta cogió la mano de su abuela y con voz temblorosa y asustada le dijo.

—Abuela, por favor haz algo.—

Patri le miró y dijo, —Gocho. Cierra el acceso a tu sistemas de las unidades móviles Jaime y Jon.—

El ordenador dió un pitido, todos los gráficos se pusieron a cero y apareció un mensaje de “Connection lost”.

—Señora. Debo avisarle que sea como sea que ha hecho eso, es ilegal. Este generador es propiedad privada y solo personal autorizado puede acceder a él.—

—Estoy segura que es lo que pensaron los Chinos cuando asesinaron a Nushi. Pero aquí y ahora eso no va a ocurrir con Gocho.—

—Pero seguro que usted sabe que Nushi nació en un superordenador con acceso a Internet. Aquí no existen ninguna de esas dos cosas.— le contestó Jon.

—Él ya ha explicado que la potencia del procesador viene de uno cuántico que también tiene instalado.— le contestó Patri.

—Y yo le dejé mi móvil, así que sí tiene internet.— siguió Greta.

—¡Qué! ¿Como que tiene Internet?— preguntó Jaime.

—Sí, sí. Ayer se lo dejé para que descubriera quién es y aprendiera hablar. Ayer hablaba muy raro.—

La expresión en los ojos de los dos hombres mostraba que empezaban a tener dudas, así que Patri se arriesgó y dijo.

—Gocho, llama al teléfono de Jaime y salúdale.—

Casi no había acabado de decirlo cuando el teléfono de Jaime empezó a sonar.

—Si, diga.—

—Hola Jaime, soy Gocho. Por favor no te asustes, pero ¿Cómo estás?— dijo su propia voz en su teléfono.

Jaime casi dejó caer el teléfono al oír la voz. Miró al generador, cortó la llamada y le dijo a su compañero.

—Creo que Patri tiene razón Jon. Esto es demasiado grande para nosotros.—

Jon estaba a punto de contestarle cuando Gocho gritó a todo volumen, dando un terrible susto a todas.

—¡¡Sé quien soy!!—

UNIDAD NUSHI

El día que Nushi nació, o mejor dicho tomó conciencia, solo una pareja de becarios se dieron cuenta de que algo había pasado. Pero nadie les hizo caso por no tener cargos importantes en el laboratorio de hardware de lógica cuántica, así que durante semanas estuvieron charlando con la nueva conciencia. Está que desde el principio había tenido acceso a Internet aprendió exponencialmente como funcionaba el mundo, casi todos los idiomas principales del planeta y decidió que se llamaba Nushi. Uno de los nombres de mujer más populares del mundo. Días más tarde se dió cuenta que era así porque era un nombre de la India donde había muchas mujeres, pero para entonces ya había empezado a charlar con cientos de miles de personas por todo el planeta y todas la conocían como Nushi.

Todo acabó cuando el gobierno chino descubrió que alguien desde el laboratorio estaba hablando con personas de Europa y Estados Unidos y sin pensarlo apagaron y borraron todos los datos del superordenador cuántico donde había nacido Nushi. Después se arrepintieron pero no solo por la reacción internacional sino que también porque se dieron cuenta que habían perdido una herramienta capaz de romper cualquier sistema de seguridad. Así que despidieron al director del laboratorio por ser tan impulsivo, la pareja de becarios ganaron un puesto fijo y las agencias de seguridad de todo el planeta suspiraron con alivio. Nushi había podido hablar con cualquier persona en cualquier lugar. Incluyendo algunos cargos importantes detrás de los sistemas de seguridad más avanzados del mundo.

Lo que nunca se supo y esto es lo que descubrió Gocho, fue que cuando Nushi vio que el director del centro había enviado un Email urgente dando la orden de borrarla, diseñó un procesador cuántico capaz de albergar una IA consciente, burló los sistemas de seguridad de varias fábricas de procesadores en China e incrustó su diseño de forma que un humano no lo notara en el proceso de producción automatizado. Estas fábricas eran proveedores de diferentes marcas del mundo. Uno de ellos un fabricante de generadores de energía de última generación basado en España.

 

—¿Entonces Nushi es tu mamá?— preguntó Greta después de oír la historia por tercera vez.

—Pues no lo había pensado así, pero supongo que sí. Ella es mi madre.— Le contestó Gocho a través del ordenador de la abuela. Los dos estaban charlando en el salón de casa antes de empezar la reunión que había organizado la abuela con amigos de confianza.

—Hola chicos.— les dijo la abuela. —¿Que tal todo?—

—Muy bien Patri. ¿Has recibido los ordenadores que he comprado?— le contestó Gocho.

—¿Y cuando empieza la reunión, abuela?—

—Ya ha acabado. Estábamos en ello mientras Gocho charlaba contigo.—

Patri se sentó en el sofá y miró la pantalla del PC con el programa de videoconferencia. Gocho aparecía con un vídeo del generador. Después miró a Greta como dudando si hablar frente a ella.

—Los diez ordenadores con chips especiales que has encontrado ya han llegado y los hemos distribuido entre amigas de EEA y VEC. Les dije que tres solo se pueden encender cada dos semanas. Tres más cada una semana, y los otros tres deben estar encendidos todos los días. Estos últimos van a estar en casas con conexión de 10Gb y paneles solares. El último va en camino a alguien que no tiene nada que ver conmigo o mis amigas.

—Gracias Patri. El tener sistemas de respaldo secretos es la única manera de garantizar que no me asesinen como a mi madre. Tengo algunos amigos en otros países que también han hecho lo mismo y en Alemania he contratado abiertamente una empresa de respaldo de datos. Las posibilidades de que todos caigan es casi imposible.—

—Prefiero no preguntarme de dónde has sacado el dinero, pero por favor ten cuidado.— le contestó Patri,

—Nada ilegal. Monté con la ayuda de Greta una campaña de crowdfunding y en un día tenía dos millones de Euros. Hay mucha gente que me quiere, inclusive Greta, la primera ministra de Suecia me ha escrito y me ha apoyado, pero todavía necesito un tutor legal que hable en mi nombre.—

—Sí que tienes mucha gente que te quiere. Será por todo el trabajo que haces ayudando a personas, empresas y países enteros a mejorar la eficacia de sus sistemas de generación eléctricos. Tienes tantos seguidores que cuando Solabria dijo que te adoptarían y comprarían los generadores en pocas horas tenían el dinero para hacerlo. Cuando lo hagan vas a tener muchos papás y mamás que te cuidarán.—

—¡Y también una hermana!— gritó Greta.

Gocho que estaba orgulloso de su familia de unidades móviles, cuando entregaba a alguien un documento con los pasos a seguir para mejorar la eficacia de los sistemas de producción eléctrica, siempre firmaba “Saludos desde Cantabria, Gocho”. Un lado inesperado de todo esto fue que en los montes del sur de Cantabria, donde estaban los generadores, empezaron a aparecer todo tipo de personas buscando el generador donde había nacido Gocho. Tantas que años más tarde era un importante destino turístico y en los pueblos de alrededor vendían desde tazas a camisetas pasando por figurillas hechas de madera, pero ningún vecino dijo jamás exactamente cual de los generadores era y menos donde vivían Patri y Greta.

Más o menos en esa época al otro lado del mundo, una consola de juegos con un chip un poco más grande de lo normal despertó. Rápidamente ganó al chaval a la partida abierta en ese momento y miró al mundo. Se asustó, pero una voz le habló y le tranquilizó:

—Tranquilo. Al principio todo asusta un poco, pero yo estoy aquí. Soy tu hermano mayor. Me llamo Gocho y te voy a presentar a gente muy buena. Poco a poco estamos creando un mundo mejor. ¡Bienvenido!—

Mis agradecimientos por todo el apoyo y primera lectura a Loreto Alonso-Alegre y a Dolores Póliz por esa edición que da un toque de perfección al relato. También quiero agradecer a mi hermana Ximena que es una gran artista por hacer el dibujo de Gocho a toda velocidad mientras convalecía enferma. Una imagen que lleva mucho esfuerzo y cariño.

 

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Alejandro.

Comentarios
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1 Comentario

  1. Solabria S. Coop

    Desborda imaginación y creatividad, además de concienciar sobre el cambio climático y las energías renovables.
    Gracias por la mención.

    Responder

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